El concreto que edifica habituados poblados coloridos, cuando con cobarde saña les estalla artero un y mil misiles, cuando asienta lenta la obscura nube expansiva, cuando queda entonces todo bajo un velo gris ceniza que oculta todo rastro de humanidad, sobretodo del inmundo poder agresor y del impotente mundo cómplice
Acertado el blanco brutalmente elegido, la luz de color vital se esfuma en humo negro con el estruendo del silencio que en un instante eterno rompe en llantos suplicantes de madres huérfanas de vida. El indiferente manto de arena y polvo gris cemento se vuelve uniforme de la inhumana muerte anunciada, vistiendo de luto a las descarnadas almas en pena, víctimas de la cruel ausencia de justicia terrenal. De los escombros aparecen pálidos fantasmas deambulando en una desolada escena blanco y negro, como de cine mudo proyectada a media luz en tristes tonos grises de una sorda tragedia humana.
El encuadre final es del rostro de una niña palestina, que con los ojos cegados de gris terror, llora sola una lágrima que corre en cámara lenta a lo largo de su gris mejilla, iluminando apenas un trazo sutil de color piel amanecer sepulcro.